Brasil acoge la conferencia de la ONU sobre cambio climático

Brasil acoge la conferencia de la ONU sobre cambio climático

Belém, Brasil — Comienza la COP30, la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra hasta el 21 de noviembre con el objetivo central de reforzar acciones para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C y acelerar la implementación de compromisos climáticos.

El presidente brasileño Lula da Silva, anfitrión del encuentro, lanzó un contundente llamado contra el negacionismo y urgió a actuar frente a los impactos ya visibles del cambio climático.
La cumbre reúne a líderes internacionales, científicos, organizaciones no gubernamentales y representantes de la sociedad civil.
El debate se centrará en prioridades concretas: fortalecer planes nacionales de acción climática (NDC), concretar compromisos financieros acordados en la COP29 y avanzar hacia reducciones de emisiones ambiciosas.
Bajo la presidencia de Brasil, la COP30 orienta sus trabajos en torno a 30 objetivos clave que conforman una agenda de acción.
Cada objetivo estará respaldado por un grupo de activación encargado de acelerar soluciones prácticas y ampliar su implementación.
La iniciativa se denomina mutirão, término de origen indígena que significa “tarea colectiva”, y busca visibilizar la participación de pueblos indígenas en la conferencia y en la lucha climática global.
El gobierno brasileño destaca la necesidad de involucrar a todos los sectores, desde comunidades indígenas hasta líderes empresariales, para cumplir los compromisos climáticos.

“El cambio climático ya no es una amenaza del futuro. Es una tragedia del presente”, advirtió Lula da Silva durante la inauguración.
Mencionó ejemplos recientes de fenómenos extremos: el huracán Melissa, que afectó el Caribe, y un tornado en el estado de Paraná, en el sur de Brasil, que dejaron víctimas y daños significativos.
Desde sequías e incendios en África y Europa hasta inundaciones en Sudamérica y el sudeste asiático, el aumento de las temperaturas está amplificando el sufrimiento de las poblaciones más vulnerables, subrayó el presidente.
Lula afirmó que “la COP30 será la COP de la verdad” y señaló que, en la era de la desinformación, se necesita derrotar a quienes niegan la evidencia científica y debilitan el multilateralismo.
También advirtió que, sin el Acuerdo de París, el mundo podría dirigirse hacia un calentamiento catastrófico de casi cinco grados hacia finales de siglo.
“Vamos en la dirección correcta, pero a la velocidad equivocada”, añadió, recordando que un exceso sobre 1,5 °C es un riesgo inaceptable.

Científicos advierten que, sin medidas urgentes, las temperaturas globales podrían aumentar entre 2,3 °C y 2,8 °C para finales de siglo, escenario que dejaría regiones inhabitables por inundaciones, calor extremo y colapso de ecosistemas.
En Belém cobrará especial relevancia la Hoja de Ruta Bakú-Belém para la Inversión de 1,3 billones de dólares, elaborada por las presidencias de la COP29 y la COP30.
Ese informe establece cinco prioridades para movilizar recursos, entre ellas el fortalecimiento de seis fondos multilaterales climáticos, una mayor cooperación en impuestos sobre actividades contaminantes y la conversión de deuda soberana en inversión climática.
La movilización de financiamiento es un eje crítico para alcanzar las metas del Acuerdo de París y facilitar la transición energética en los países en desarrollo.

Otro punto central son las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), los planes en los que los países detallan cómo reducirán sus emisiones.
Para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C, las emisiones globales deben reducirse en un 60% para 2030; las NDC vigentes solo proyectan una reducción del 10%, según los datos presentados.
De las 196 Partes del Acuerdo de París, apenas 64 habían entregado NDC actualizadas a fines de septiembre, una brecha de ambición que muchos países exigieron cerrar en las negociaciones preparatorias.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alerta que la financiación para adaptación debe multiplicarse por doce hasta 2035 para cubrir las necesidades de los países en desarrollo.

Además, la agenda de la COP30 promueve el Programa de Trabajo para una Transición Justa, orientado a garantizar que las medidas climáticas no agraven la desigualdad social y protejan empleos y comunidades vulnerables.
La conferencia también examinará avances en los compromisos financieros asumidos en la COP29 y mecanismos para acelerar inversiones verdes.
La expectativa en Belém es que la combinación de objetivos operativos, financiamiento y mayor ambición en las NDC permita revertir la trayectoria actual y acercar al mundo a las metas del Acuerdo de París.
Mientras líderes y negociadores trabajan en textos y acuerdos, la voz de científicos, pueblos indígenas y la sociedad civil será clave para definir acciones efectivas y medibles durante la COP30.